E11: La carta que nunca enviamos
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De pequeños, escribíamos cartas muy largas.
Demasiado largas.
Cartas a los Reyes Magos, llenas de listas interminables.
Juguetes, juegos, bicicletas, muñecos, coches, consolas…
Todo lo que veíamos, lo queríamos.
No pensábamos si era mucho.
No pensábamos si se podía.
No pensábamos en el esfuerzo.
Solo pedíamos.
Porque creíamos que pedir era fácil…
y que la magia se encargaba del resto.
🧒 CUANDO ÉRAMOS NIÑOS
Cuando éramos niños, la Navidad era sencilla.
La felicidad cabía en una caja.
No necesitábamos grandes discursos.
Ni entender nada de la vida.
Había nervios.
Había ilusión.
Había noches largas sin dormir.
Y aunque no llegaba todo lo que pedíamos,
siempre llegaba algo.
Y con los años entiendes que no llegaba porque fuéramos buenos…
llegaba porque alguien se dejaba la piel para que así fuera.
Nuestros padres.
Nuestros abuelos.
Gente que, sin decirlo, ya estaba regalándonos algo mucho más grande que juguetes.
🧑 CUANDO CRECEMOS
Pero un día creces.
Y sin darte cuenta,
dejas de escribir cartas.
Ya no hay sobres.
Ya no hay listas.
Ya no hay Reyes.
Y si hoy te sentaras delante de un papel en blanco…
te darías cuenta de algo incómodo:
👉 Ya no pedirías cosas.
Pedirías:
Tiempo
Salud
Paz
Que alguien vuelva
Que alguien se quede
Que una conversación pendiente por fin ocurra
Pedirías abrazos que no llegan por Amazon.
Palabras que no caben en una caja.
✉️ LA CARTA QUE NO NOS ATREVEMOS A ESCRIBIR
Quizá por eso, de adultos,
dejamos de escribir cartas.
Porque escribirlas sería aceptar
lo que de verdad nos duele.
Aceptar que:
Echamos de menos
Que algo no está resuelto
Que alguien falta
Que el tiempo se nos escapa
Y eso asusta.
Así que seguimos adelante.
Con trabajo.
Con prisas.
Con ruido.
Convenciéndonos de que “ya habrá tiempo”.
⏳ EL TIEMPO, EL REGALO INVISIBLE
Pero el tiempo no espera.
El tiempo no entiende de excusas.
No se guarda.
No se envuelve.
No se devuelve.
Y un día te das cuenta de que:
La mesa tiene una silla vacía
La casa suena distinto
Las Navidades ya no son iguales
Y entonces lo entiendes.
👉 El tiempo era el regalo.
👉 Y lo hemos ido gastando sin darnos cuenta.
🎄 LA NAVIDAD DE HOY
Hoy la Navidad está llena de luces.
De compras.
De mensajes rápidos.
Pero en el fondo seguimos buscando lo mismo que de niños:
Sentirnos acompañados.
Sentirnos queridos.
Sentir que importamos a alguien.
La diferencia es que ahora sabemos
que no todo se puede comprar.
Y que hay regalos que, si no se dan a tiempo…
ya no se dan.
Tal vez esta Navidad no haga falta escribir ninguna carta.
Tal vez baste con:
Llamar
Aparecer
Abrazar
Decir lo que llevas tiempo callando
Estar, de verdad
Porque llegará un día
en el que ya no podremos pedir tiempo.
Y solo nos quedará
vivir de los recuerdos.
“De pequeños pedíamos cosas.
De mayores, pedimos tiempo.
Ojalá no tengamos que pedirlo
cuando ya sea tarde.”